Las historias de Monel: Narración breve de Edgar Pérez Pineda.

HB Deportes.

Las historias de Monel.
Viejecilla y misteriosa niña, Monel contaba acerca de una repentina avalancha de pelotas que hizo cundir el pánico entre la gente en las calles del pueblo, hace muchos años.
Las pelotas salieron en fuga al descomponerse el viejo camión que las conducía, que al hacer un reparo despegó llantas del suelo y rebotando zafó sus puertas.
Monel advierte que no es un acontecimiento fútil, sino altamente destacado en su misma naturaleza, un prodigio de las experiencias del arrebato colectivo, uno de los misterios más grandes y vedados de la grandeza de Dios, que es la humorística divina.
A pesar de los años, la fascinación de aquel acontecimiento no cesa en Monel: montones de gente arrojándose por ganar unas pelotas.

¿Todo un monumento a la chanza? Monel mantiene su creencia, se trató de un extraño rasgo del carácter de Dios. Incluso las señoras rodaron como pelotas, Monel apunta discreción, gran cantidad de niños arrebatados por la histeria y hombres frenéticos.
Aquí las emociones ahogan a nuestra Monel y siempre la obligan a un suspiro. Lo maravilloso de esta historia es que todos fuimos sacudidos por unas carcajadas siniestras. Aquí también es el momento de la esperanza de Monel.
Entonces, recuerda, en medio de aquel extraordinario suceso, ahí estaba Marcelo, con su figura tristísima, traicionado por el mecanismo dislocado de sus piernas enfermas. Pero él reía. ¡Ah, cómo reía! Aquella fue su última felicidad. Es cuando Monel siempre solicita que la dejemos sola. Entonces Nina saca a los chicos al patio y yo, que siempre soy el último en salir, cierro la puerta con perfecto cuidado para no interrumpir su melancolía.
Pérez Pineda, Edgar. Las historias de Monel. Kabuki, el álbum pánico. Cuento. Colección José Agustín. Editorial Praxis. Instituto Guerrerense de la Cultura. 2012.

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